Revista de Comunicación y Salud, 2026, No.16, 1-10.
Editado por Cátedra de Comunicación y Salud
ISSN: 2173-1675
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Enviado 17/07/2025
Aprobado 28/11/2025
Publicado 23/02/2026
State of the art: Media coverage of drug consumption
Cristina Figueras González[1]: Universidad Complutense de Madrid. España.
Cómo citar el artículo:
Figueras González, Cristina. (2026). Estado de la cuestión: el tratamiento mediático sobre el consumo de drogas [State of the art: Media coverage of drug consumption]. Revista de Comunicación y Salud, 16, 1-10. https://doi.org/10.35669/rcys.2026.16.e385
Introducción: La cobertura mediática sobre las drogas influye en la percepción pública y en la formulación de políticas. El tratamiento informativo de este fenómeno ha generado un intenso debate académico por su impacto en las personas afectadas por drogodependencias, ya que los medios a menudo refuerzan estigmas e invisibilizan las complejidades humanas asociadas. Objetivo: Analizar la literatura académica sobre el tratamiento informativo del consumo de drogas, identificando el marco teórico-histórico y examinando las tendencias empíricas de los últimos quince años en medios tradicionales. Metodología: Se realizó una revisión narrativa de la literatura. La búsqueda se llevó a cabo en bases de datos como Scopus, Web of Science, SciELO, RedALyC y Dialnet. Resultados: La evidencia muestra un predominio del enfoque sensacionalista centrado en el crimen, en detrimento de perspectivas de salud pública. Este patrón se observa de forma transversal en medios de España, Estados Unidos y América Latina. Las narrativas refuerzan estereotipos y omiten información sobre prevención y tratamiento. Discusión: Los hallazgos confirman la aplicación de las teorías del encuadre (framing) y del establecimiento de la agenda (agenda-setting), donde los medios seleccionan y priorizan marcos punitivos. Esta cobertura contribuye a la estigmatización y legitima políticas públicas ineficaces. Conclusiones: Es pertinente mejorar la calidad de la cobertura mediática para reducir el estigma y promover un enfoque de salud pública, proporcionando información equilibrada que refleje las diversas realidades de los consumidores.
Palabras clave:
Cobertura informativa, drogodependencia, estigmatización, medios de comunicación, políticas públicas.
Abstract
Introduction: Media coverage of drugs influences public perception and policymaking. The media's treatment of this phenomenon has sparked intense academic debate due to its impact on people affected by drug dependence, as it often reinforces stigma and overlooks associated human complexities. Objective: To analyze academic literature on the media coverage of drug use, identifying the theoretical-historical framework and examining empirical trends over the last fifteen years in traditional media. Methodology: A narrative literature review was conducted. The search was performed in databases such as Scopus, Web of Science, SciELO, RedALyC, and Dialnet. Results: The evidence reveals a predominance of a sensationalist approach focused on crime and fear, to the detriment of public health perspectives. This pattern is observed across media in Spain, the United States, and Latin America. Discussion: The findings confirm the application of framing and agenda-setting theories, where media select and prioritize punitive frameworks. This coverage contributes to stigmatization and legitimizes ineffective public policies. Conclusions: Improving the quality of media coverage is essential to reduce stigma and promote a public health approach by providing balanced information that reflects the diverse realities of consumers.
Keywords:
Media coverage, substance use disorders, stigmatization, mass media, public policy.
Los medios de comunicación desempeñan un rol crucial en la visión pública acerca de fenómenos sociales como el uso de drogas, incidiendo en la construcción de puntos de vista y en la determinación de políticas públicas. La divulgación de este asunto repercute directamente en la sociedad, no solo en términos discursivos, sino también en la existencia de los afectados, al fortalecer estigmas y crear relatos que impactan en la integración social de los consumidores (Gómez-Escalonilla, 2017). Los medios de comunicación juegan un papel crucial en la formación de representaciones sociales que pueden dirigirse tanto hacia métodos sancionadores como hacia visiones enfocadas en la salud pública y la reducción de daños. Sin embargo, las coberturas mediáticas tienden a centrarse en la criminalización y en los dispositivos de control policial, mientras que las dimensiones vinculadas a la prevención y a la salud pública suelen quedar relegadas o insuficientemente abordadas.
Desde un enfoque informativo, es relevante realizar este tipo de revisiones porque nos ofrece la posibilidad de analizar cómo los medios presentan al público las noticias sobre el consumo de drogas y el narcotráfico (Ballesteros-Herencia, 2020). El encuadre mediático determina la representación que tiene la audiencia sobre la información y, a raíz de esto, se podría hallar el origen de ciertas posturas que mantienen distintos sectores de la sociedad sobre la temática.
Concretamente, la prensa puede fortalecer relatos sancionadores o, en cambio, promover visiones de salud pública y disminución de perjuicios. Varios estudios se han enfocado en examinar la manera en que los medios de comunicación tratan esta problemática, detectando tendencias, enfoques y restricciones en su alcance. Por ejemplo, se ha notado que suelen dar prioridad a las noticias vinculadas al narcotráfico, sobresaliendo los elementos policiales y dejando a un segundo plano las dimensiones de prevención (Paricio Esteban et al., 2012). Adicionalmente, la representación mediática de los consumidores se fundamenta en estereotipos que, de acuerdo con el Comisionado Regional para la Droga (2008), fortalecen prejuicios ya existentes y producen estigmatizaciones que impactan en la integración social y moldean las elecciones de consumo.
Varios estudios han demostrado un sesgo en la cobertura de los medios de comunicación sobre este asunto, dado que se expone de forma sensacionalista y se destaca la información proveniente de fuentes institucionales, dejando de lado las visiones alternativas de académicos, organizaciones sociales o consumidores (Paricio Esteban et al., 2012). Esta orientación limita el debate público porque refuerza estereotipos que distorsionan la comprensión del problema. Asimismo, la falta de una perspectiva preventiva favorece la perpetuación de mitos en torno al consumo y sus efectos sociales (Gómez-Escalonilla, 2017).
Por otro lado, debemos considerar los efectos causados por la transición de los medios en formato tradicional hacia entornos digitales. Si tomamos en cuenta que el incremento en el acceso a información no regulada en estas plataformas ha ampliado las historias relacionadas con el asunto, a la vez que ha intensificado la propagación de información incorrecta o prejuiciada (Ardèvol-Abreu, 2015), resulta crucial examinar cómo los públicos asimilan esta información y cómo los medios pueden aportar a la educación.
Otro factor fundamental es la comparación del enfoque mediático entre distintos países y entornos socioeconómicos. La manera en que los medios de comunicación tratan la problemática fluctúa en función de elementos políticos, culturales y regulatorios. Aunque en ciertas naciones se pone mayor énfasis en la dimensión delictiva del tráfico de drogas, en otras se da mayor importancia a la salud pública, lo que se manifiesta en las discrepancias discursivas que se forman en las noticias (Paricio Esteban et al., 2012). Finalmente, examinaremos cómo se organizan las narrativas sobre sus impactos y repercusiones por medio de la prensa, que a menudo presenta relatos en los que las drogas y los consumidores se vinculan reiteradamente con la violencia, la marginalidad y el crimen, reforzando una perspectiva dicotómica que divide a los consumidores en víctimas y agresores.
Este tipo de representaciones, a menudo simplificadas, suelen pasar por alto las razones estructurales del consumo problemático, tales como la inequidad, la ausencia de acceso a la salud o la marginación social. Además, estos discursos evitan mencionar las dificultades que enfrentan diariamente los amigos y familiares de los consumidores que cuestionan si tienen una adicción. Las familias suelen sentirse aisladas debido a la escasez de información que trate el asunto como un tema de salud pública. Simultáneamente, notamos que raramente se reconoce el consumo de alcohol como un problema de salud, lo que intensifica la ocultación del problema. En consecuencia, se mantiene una visión alarmista que restringe la discusión acerca de estrategias de atención integral (Vega Fuente, 1996).
Este trabajo tiene como objetivo principal realizar un doble análisis de la literatura sobre la cobertura mediática del consumo de drogas. En primer lugar, se busca identificar el marco teórico e histórico que ha fundamentado el estudio de este fenómeno, justificando la inclusión de estudios clásicos. En segundo lugar, se pretende examinar la evidencia empírica publicada durante los últimos 15 años (aproximadamente 2010-2025) para identificar las tendencias predominantes y los enfoques utilizados en la cobertura de los medios de comunicación tradicionales en España, Latinoamérica, la UE y EE. UU.
Para la consecución de los objetivos, se ha realizado una revisión narrativa de la literatura académica. Este diseño permite sintetizar la evolución teórica y los hallazgos empíricos de un campo de estudio, aunque no pretende ser exhaustiva como una revisión sistemática y, por tanto, sus conclusiones deben interpretarse considerando sus limitaciones inherentes.
La búsqueda de bibliografía se llevó a cabo en las bases de datos Scopus, Web of Science, SciELO, RedALyC y Dialnet. Se utilizaron las siguientes palabras clave en español e inglés: “cobertura informativa”, “tratamiento mediático”, “drogas”, “drogodependencia”, “estigmatización”, “salud pública”, “framing”, “media coverage”, “substance use” y “stigmatization”.
Los criterios de inclusión fueron: a) artículos de revistas revisadas por pares, capítulos de libros y libros de referencia teórica; b) estudios centrados en el análisis de medios de comunicación tradicionales (prensa, televisión); c) publicados en español o inglés, literatura gris no validada y estudios centrados exclusivamente en redes sociales.
El proceso de análisis se desarrolló en dos fases. Primero, una fase de recolección y organización, donde se documentaron los datos clave de cada fuente. En una segunda fase, se realizó una lectura crítica aplicando un análisis temático para identificar patrones y categorías emergentes.
La literatura analizada evidencia que la cobertura de los medios sobre el consumo de drogas se distingue principalmente por un enfoque sensacionalista, que privilegia la narrativa del crimen y la represión, dejando en un segundo plano los elementos vinculados a la salud pública. Santos y Camacho (2017) indican que los medios de comunicación españoles suelen enfocarse en el manejo policial del cannabis, moldeando la información sobre la represión, lo que mantiene la relación entre el consumo y la delincuencia. Paricio Esteban et al. (2012), por otro lado, cuestionan la dependencia única de fuentes institucionales en la elaboración del discurso informativo, resaltando cómo esta práctica restringe la diversidad de opiniones y fortalece un modelo convencional de control penal, descartando estrategias educativas que podrían ofrecer una comprensión más amplia y matizada del fenómeno. Ballesteros-Herencia (2020), con una perspectiva más crítica, sugiere un modelo alternativo que incorpora una dimensión ética en la cobertura de los medios. Destaca que el foco exclusivo en fuentes institucionales produce datos sesgados y sin contrastes, lo que favorece la simplificación del asunto y mantiene un discurso de una sola dimensión. Su propuesta aboga por la inclusión de expertos en salud que ayuden a equilibrar la narrativa, al tiempo que se alejan de la visión del narcotráfrico.
En un análisis histórico, González Zorrilla (1987) expone cómo los medios de comunicación han preservado sin cambios los estereotipos que asocian la adicción con la criminalidad, obstaculizando un debate diverso acerca de las drogas. Rekalde y Romaní (2002), por otro lado, sostienen que los esquemas informativos utilizados por los medios de comunicación influyen en la percepción pública, al dar prioridad a la narrativa del tráfico de drogas en vez de enfoques más inclusivos. Martínez Verdú (2007) indica que esta perspectiva represiva configura las posturas de los jóvenes, creando una percepción negativa del uso de drogas y perpetuando estereotipos que favorecen la desinformación. Serena (2010) resalta la manera en que los mensajes alarmistas y sensacionalistas en los medios de comunicación generan temor en la opinión pública, consolidando la noción de que las drogas son un asunto únicamente delictivo.
Esta narrativa limita las posibilidades de generar un debate informado y enfocado en la prevención y rehabilitación. Del Olmo (1997) cuestiona la inclinación simplificadora de los medios de comunicación, que dificulta una interpretación realista del fenómeno de las drogas e impide un enfoque más educativo y crítico. Además, enfatiza la relevancia de que los medios de comunicación adopten una postura más reflexiva y trabajen en conjunto con entidades sociales en la creación de campañas de información más balanceadas.
El impacto de los medios de comunicación es particularmente significativo en el entorno juvenil, dado que los jóvenes, al recibir información indirecta, suelen asimilar los estereotipos negativos vinculados al uso de drogas. Gómez-Escalonilla (2017) sostiene que la constante exposición a estas narrativas obstaculiza la formación de una cultura de prevención, dado que vincula el consumo con circunstancias de riesgo y criminalidad. Las investigaciones de Martínez Verdú (2007) indican que la cobertura de los medios de comunicación centrada en el tráfico de drogas y la represión fortalece esta percepción, restringiendo la exposición a perspectivas más positivas y educativas. La falta de enfoques preventivos en los medios de comunicación impacta en la habilidad de los jóvenes para adquirir un entendimiento crítico acerca de los peligros del consumo y las alternativas disponibles.
El estudio comparativo de la cobertura de los medios de comunicación sobre el consumo de drogas en Estados Unidos, Europa y América Latina muestra tanto coincidencias como discrepancias en los enfoques discursivos y las representaciones mediáticas del problema (tabla 1). En términos generales, se nota una inclinación predominante hacia la penalización del consumo, lo que condiciona la elaboración de políticas públicas restrictivas y sancionadoras.
En Estados Unidos, la cobertura de los medios de comunicación se distingue por un enfoque centrado en la represión, con un énfasis notable en las políticas de sanción. Este contexto de representación ha influido en la agenda legislativa, fomentando una narrativa que vincula el uso de drogas con la criminalidad. De acuerdo con Denham et al. (2021), publicaciones de gran relevancia como Time y Newsweek emplean encuadres visuales y narrativos que asocian el consumo con acciones delictivas, promoviendo la legitimidad de políticas restrictivas. Varios análisis sobre medios de comunicación anglosajones han demostrado que la representación de este fenómeno (en naciones como Estados Unidos y Canadá) suele replicar estereotipos de carácter victimizante (Montagne, 2011). Específicamente para Canadá, Belzak y Halverson (2018) indica que la cobertura sobre la crisis de opioides se enfoca en determinados perfiles de víctimas, lo que impacta en la adopción de políticas públicas más centradas en la sanción que en la prevención.
A pesar de que las políticas de drogas en Europa varían, la cobertura de los medios en naciones como Reino Unido sigue una tendencia parecida, destacando la conexión entre el uso de drogas y la delincuencia. El estudio realizado por United Kingdom Drug Policy Commission (UKDPC, 2010) revela que una gran cantidad de las noticias están asociadas a sucesos vinculados con el sistema de justicia penal, reforzando así un discurso de control y marginación. En España, las investigaciones de Paricio Esteban et al. (2011) muestran que la mayoría de las noticias relacionadas con el consumo de drogas se centran en elementos policiales y judiciales, forjando una percepción estigmatizante del consumidor como un delincuente. En Suecia, el análisis realizado por Ekendahl et al. (2024) destaca cómo la prensa asocia el consumo de cannabis con la criminalidad organizada, utilizando un lenguaje que refuerza un enfoque prohibicionista.
En América Latina, la cobertura de los medios sigue una tendencia parecida, relacionando principalmente el uso de drogas con la violencia y el tráfico de drogas. En Colombia, los medios suelen resaltar la conexión entre el consumo y la violencia (Pérez Arenas y Acevedo Moreno, 2013). A pesar de algunas modificaciones en el escenario político en Uruguay, sigue prevaleciendo un enfoque informativo que da prioridad al tráfico de drogas y al delito, restringiendo la inclusión de perspectivas de salud pública y prevención (Zaragoza y Elgueta, 2019). En México, el discurso de los medios sigue fortaleciendo marcos que privilegian el castigo (Miranda Villanueva e Iglesias Ortiz, 2014). Se percibe en Brasil un cambio notable en la representación mediática del consumo de drogas, donde los medios han empezado a adoptar una perspectiva más humanizada, enfocada en la salud pública (Peduzzi, 2023).
Tabla 1. Resumen de estudios empíricos
|
Autores (Año) |
País/Región |
Enfoque Principal de la Cobertura |
|
Santos y Camacho (2017) |
España |
Centrada en la acción policial y represión del cannabis. |
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Paricio Esteban et al. (2011) |
España |
Predominio de fuentes policiales/judiciales y enfoque punitivo. |
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Denham et al. (2021) |
EE. UU. |
Encuadres visuales que asocian drogas con crimen. |
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Belzak y Halverson (2018) |
Canadá |
Enfoque en perfiles de víctimas que lleva a políticas punitivas. |
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Ekendahl et al. (2024) |
Suecia |
Vínculo discursivo entre cannabis y crimen organizado. |
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Pérez Arenas y Acevedo Moreno (2013) |
Colombia |
Conexión del consumo con la violencia, legitimando la represión. |
|
Peduzzi (2023) |
Brasil |
Transición hacia un enfoque de salud pública y derechos humanos. |
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados presentados confirman un patrón mediático persistente: la cobertura sobre drogas tiende a priorizar un encuadre punitivo y sensacionalista. Este hallazgo se puede interpretar a través de marcos teóricos consolidados como la teoría del encuadre (framing) y la teoría del establecimiento de la agenda (agenda-setting).
Es fundamental la teoría del encuadre (framing) para comprender cómo los medios de comunicación organizan la narrativa sobre el consumo de drogas. Ardèvol-Abreu (2015) detalla que, a través del “frame building” o edificación de marcos, los medios de comunicación eligen deliberadamente ciertos aspectos de la realidad para orientar la interpretación de los sucesos hacia una reacción de control social y penal. Los resultados de Paricio Esteban et al. (2011) en España o Denham et al. (2021) en Estados Unidos son ejemplos empíricos claros de este proceso, donde la selección de fuentes policiales y de imágenes criminalizantes construye activamente un marco sancionador.
Por otro lado, las estrategias de agenda-setting impactan en el enfoque mediático, donde los medios no solo eligen qué asuntos abordar, sino también qué elementos de dichos asuntos deben tener prioridad. En lo que respecta a las drogas, se ha privilegiado la representación del problema desde un enfoque puramente criminal, ignorando enfoques preventivos o educativos. De acuerdo con Vega Fuente (1996), a pesar de que los medios de comunicación poseen la capacidad de influir en las actitudes del público, su cobertura raramente adopta una perspectiva pedagógica.
La teoría del framing, según Goffman (2006), es crucial para comprender el proceso de estigmatización que acompaña la representación mediática del consumo de drogas, ya que la repetición de marcos que asocian el consumo con la criminalidad contribuye a la exclusión social de los consumidores. Asimismo, Conrad (1982) sostiene que la construcción mediática del problema de las drogas refuerza una división entre lo «normal» y lo «desviado», favoreciendo respuestas excluyentes y punitivas frente al consumo.
La intersección entre el framing y el agenda-setting facilita la comprensión de cómo los medios aportan a la formación de una visión unidimensional del consumo de drogas. Rekalde y Romaní (2002) resaltan la manera en que los medios moldean la percepción pública al dar prioridad a determinados contextos informativos. La persistencia de estos marcos punitivos, como se observa en la mayoría de los países analizados, tiene implicaciones directas en las políticas públicas, que a menudo se centran en el castigo en lugar de la salud. El caso de Brasil (Peduzzi, 2023) funciona como un contraejemplo que demuestra que otros encuadres, como el de la salud pública, son posibles y pueden alterar el debate.
Finalmente, es importante señalar las limitaciones de este estudio. Al tratarse de una revisión narrativa, no se ha seguido un protocolo sistemático que garantice la exhaustividad, por lo que los hallazgos representan tendencias dominantes, pero no absolutas. Como futura línea de investigación, sería crucial analizar el fenómeno en medios digitales y redes sociales, donde las narrativas pueden ser aún más diversas y polarizadas.
El discurso informativo del uso de drogas en los medios de comunicación muestra una realidad complicada que impacta directamente en las políticas públicas, la visión social y la existencia de los individuos afectados. Tal como se ha analizado, tanto la literatura histórica como la evidencia empírica reciente confirman que la cobertura sensacionalista y punitiva predomina, restringiendo la incorporación de estrategias preventivas y de salud pública. Es imprescindible una transformación en cómo los medios de comunicación elaboran los marcos discursivos acerca del consumo de drogas, adoptando enfoques más inclusivos, educativos y fundamentados en pruebas para erradicar los estigmas y fomentar una integración social más eficaz para los usuarios. Autoras como Saavedra-Llamas et al. (2019) ya hablaron sobre la falta de calidad en los medios de comunicación y cómo esto impacta en la información sanitaria y en la especialización de sus expertos. Su estudio afirma la falta de inversión de los medios de comunicación en el área de salud.
La formación periodística es un elemento crucial para modificar el discurso acerca del uso de drogas. Los periodistas podrían adoptar una perspectiva más equilibrada, evitando la reproducción de los estereotipos que fortalecen el carácter sancionador de la cobertura. El análisis de la literatura indica que la cooperación interdisciplinaria entre periodistas y expertos en salud podría crear un modelo de información más inclusivo. Este enfoque colaborativo representa una oportunidad para superar los marcos tradicionales y fomentar una comunicación basada en la evidencia.
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Cristina Figueras González.
Universidad Complutense de Madrid
Diplomada en enfermería por la Universidad Pontificia de Comillas (2007). Graduada en periodismo por la UCM (2018). Posgrado en perspectiva de género en las industrias culturales UCM (2019). Máster en Investigación en Cuidados de la Salud por la UCM (2021). Doctoranda en la facultad de Ciencias de la Información desarrollando la tesis sobre análisis de la información de las drogas en los informativos (2023).
Orcid ID: https://orcid.org/0009-0002-5046-2070
1 Cristina Figueras González: Diplomada en enfermería por la universidad Pontificia de Comillas (2007). Graduada en periodismo Por la UCM (2018) Máster en investigacion en cuidados de la salud en la UCM (2021). Doctoranda en la facultad de ciencias de la información desarrollando la tesis sobre análisis de la información de las drogas en los informativos (2023).